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Mientras la ciudad de Denver cierra cuatro de sus 10 refugios para inmigrantes, miles de recién llegados se quedan buscando desesperadamente una vivienda a largo plazo. Las soluciones permanentes son pocas, lo que llevó a la ciudad a preguntar recientemente a los dueños de propiedades de renta disponibles que rentan por menos de $2,000 al mes si podrían rentarles a quienes lo necesitan. Pero muchos residentes de Denver, como Rachel Davis, se han encargado de ayudar durante la crisis humanitaria ofreciendo espacio en sus hogares privados.
“Rentamos a largo plazo y estamos entre habitantes en este momento, por eso abrimos nuestra unidad de vivienda accesoria o ADU [Accessory Dwelling Unit] durante uno o dos meses hasta que consigamos un habitante”, dijo Davis.
Desde la ADU de Davis en el vecindario de Whittier, Alejandra Vargas, de 19 años, y Hender Hernández, de 22, cuentan sobre su viaje riesgoso a Denver como si hubiera pasado ayer y no hace siete meses.
Tanto Hernández como Vargas compartieron detalles sobre su viaje por seis países y los desafíos que enfrentaron con su hijo Thiago, de un año. La pareja se conoció mientras trabajaban en un negocio de limpieza de autos en Medellín, Colombia, después de haber emigrado a Venezuela separados. Después de meses teniendo dificultades financieras, decidieron irse y embarcarse en un viaje a los Estados Unidos, un viaje del que Vargas dijo que luego se arrepentiría.
“Éramos más de cinco mil personas que veníamos”, dijo Vargas. “Subimos piedras, pasamos ríos, y lagos con cocodrilos. Personas y niños murieron en el camino, nos quedamos sin agua y comida”.
La familia llegó en octubre del 2023 y se estableció en un hotel administrado por la ciudad de Denver. Hernández está agradecido por esta oportunidad, pero no era lo que él quería para su familia. Quería seguir adelante. Entonces, comenzó a limpiar casas y a ahorrar dinero para sacarlos del hotel.
“Mientras estábamos en el Comfort Inn, nos dieron el mismo desayuno y cena, no nos dieron almuerzo y no le ofrecieron comida a nuestro hijo, solo a los niños de tres años en adelante”, dijo Hernández. “No le dieron comida a mi hijo y no permitían ninguna comida o bebida de afuera. Nosotros ya queríamos salir, nos dieron 37 días y a los 30 días habíamos ahorrado suficiente dinero y nos salimos”.
El proceso de transición a una vivienda y la búsqueda de oportunidades de trabajo no es tan simple como parece. Jaqueline Falcón, residente de Denver, ha vivido los desafíos de primera mano, conocimiento que utiliza para ayudar a Vargas y Hernández a encontrar una vivienda permanente.
“Es muy frustrante. Trabajo a tiempo completo y trato de llamar a la gente en mi tiempo libre, y nadie me devuelve la llamada, ni los correos electrónicos. Si me cuesta averiguar a mí no sé cómo lo harían ellos”, dijo Falcón.
Mientras se dirigían a una clínica en el vecindario de Whittier, la pareja pasó por la casa de Falcón para preguntar si ella y su esposo ocupaban ayuda con alguna tarea doméstica. Desde entonces ella se mantuvo en contacto con ellos y comenzó a ayudar a la pequeña familia lo más que pudiera. Aunque ella no habla español y mucha comunicación se pierde en la traducción, han encontrado herramientas como Google Translate para entenderse.


Cuando Hernández y su familia salieron del hotel, le rentaron una habitación a una mujer que conocieron mientras limpiaban casas. Mientras vivían allí, comenzaron a tener problemas con el hijo de la mujer y decidieron que era tiempo de mudarse. Le hablaron a Falcón quien comenzó a buscarles vivienda temporal en su comunidad.
“Yo sabía de un vecino cruzando la calle que tenía un Airbnb y le pregunté si dejaría que la familia lo rentara. Dijo que me volvería a llamar porque sabía de alguien en su cuadra que quería ayudar a algunos venezolanos, así que él me puso en contacto con Rachel, quien tenía este espacio temporal disponible para ellos”, dijo Falcón.
Davis y su esposo, Zeeshan, rentan la ADU en su propiedad y recientemente se encontraron entre habitantes. Pudieron ofrecerles el espacio durante un mes para ayudarlos a recuperarse y encontrar una vivienda más permanente. Davis dijo que querían ayudar a la comunidad migrante porque ella y su familia están comprometidos con el servicio comunitario. Les ha gustado tener a Vargas y Hernández ahí y planean mantenerse en contacto con ellos una vez que se hayan mudado.
“Es bastante loco cuando piensas en todo lo que han pasado”, dijo Davis. “Son increíbles, son muy jóvenes, son emprendedores: navegan por la ciudad, se suben al autobús. Están totalmente entusiasmados y dispuestos a hacer lo que sea necesario para establecerse aquí y salir adelante”.
Como muchos recién llegados, Vargas y Hernández están luchando para encontrar un trabajo estable. Vargas dijo que ha estado trabajando en un restaurante mexicano como mesera, pero que solo la llaman cuando es necesario y solo trabaja cuatro o cinco horas por turno. Lo mismo ocurre con Hernández, que trabaja para compañías de techos y pisos.
“Siempre estoy buscando trabajo. Disfruto trabajar. Viniendo aquí, uno puede ganarse $80 trabajando de cinco a seis horas, pero en Venezuela nunca se podría ahorrar lo suficiente para comprar una casa”, dijo Hernández.
El cierre de los refugios de Denver es parte de un plan para ahorrarle a la ciudad $60 millones en su presupuesto para 2024. A partir del 28 de febrero de 2024, el número de recién llegados a la ciudad ha disminuido, lo que permite que la ciudad se consolide en tres refugios para recién llegados. La ciudad, las organizaciones sin fines de lucro y los miembros de la comunidad anunciaron una estrategia de cuatro partes en la que continuarán implementando límites de duración de estadía para los huéspedes del refugio, duplicarían la gestión de casos para ayudar a las personas en la transición de vivienda y oportunidades de trabajo, ofrecerían opciones de viaje a las personas que deciden salir de la ciudad, y tendrán clínicas de autorización de trabajo.
“No estamos sirviendo a las personas con menos eficacia que antes, sino que les estamos sirviendo de una manera que será más económica para la ciudad y para los residentes”, declaró el alcalde Mike Johnston en el anuncio de los cierres de los refugios el 28 de febrero.

La renta de la ADU por un mes de Davis a la pareja termina la semana que viene. Falcón agotó sus recursos buscando una vivienda permanente para la familia. Se ha puesto en contacto con diferentes complejos de apartamentos, vecinos de su área que podrían tener alguna propiedad y lugares como Curtis Park Village que podrían ayudar, pero no ha tenido éxito.
Ella expresó su frustración en lo que respecta al proceso de asilo y dijo que desearía que el alcalde Johnston pudiera crear una hoja informativa que ofrezca información sobre el proceso de solicitar para libertad condicional, estatus de protección temporal o asilo, el cual les podría ayudar a calificar para un permiso de trabajo.
“Hay muchos estadounidenses que están tratando de ayudarlos y no sabemos cuál es el proceso”, dijo Falcón. “Entonces el alcalde necesita sacar una hoja con todos los diferentes formularios, describiendo para qué sirven y cuáles son los diferentes procesos, porque hay gente que está ayudando, y sería más rápido y fácil con una hoja informativa”.
Sin entenderse del todo debido a la barrera del idioma, Falcón y la familia han construido una relación. Especialmente su hijo Thiago, a quien le gusta jugar con Falcón cuando ella los visita. La pareja dijo estar agradecida por Falcón y le dan gracias a dios porque la conocieron.
“Mirando de afuera hacia adentro y juzgar no le hace ningún bien a nadie, solo pónganse en el lugar de la gente, sabes que,yo lo he hecho”, dijo Falcón. “Tengan un poco de compasión y ayuden porque es muy fácil estar en este gran lugar, y no tener compasión por los demás. Simplemente, buscan una vida mejor”.
La pareja dijo que vinieron a los Estados Unidos para trabajar y brindarle a su hijo una mejor educación. Aunque actualmente están trabajando en el proceso de solicitud de asilo, en el futuro esperan regresar a casa.
“Por ahora, estamos planeando quedarnos y trabajar. Pero me gustaría comprar una casa en Venezuela, establecer un negocio y eventualmente regresar”, dijo Vargas.


